Un verso puede ser el mejor mantra/ que repetís como una plegaria/ cuando la poesía pasa.
jueves, 21 de septiembre de 2017
martes, 25 de julio de 2017
Honrarás a tu madre de Ingrid Proietto
Les comparto el texto que escribió Graciela Paz sobre el libro Honrarás a tu madre de Ingrid Proietto (Ediciones del Dock, 2017).
Usted está leyendo un libro, pero usted no está en el altar
de la dulzura, ni en el elevado concierto de una metáfora perfecta. Tampoco en
el estanque de un realismo desdeñable, usted está allí, por decirlo de alguna
manera, en una pista de aviones del siglo XXI, sin lugar para un aterrizaje
forzoso y a mitad del vuelo.
En algún momento, si sigue con el libro, usted deberá
ponerse doble cinturón de seguridad porque entra en turbulencia, en zona de
risa, en vértigo de duda, en aires de sorpresiva polémica y entre-dichos.
No salte de la lectura, el viaje es corto y el lenguaje
coloquial es tan exacto que no admite caída.
Usted lee algo distinto y esto no es una pura convención
literaria ni un capricho, usted lee un libro que hace prevalecer hasta el final
la dichosa pregunta:
¡¿La madre al fin, se mata o qué?!!
¡¿Se arroja dentro de una palangana de whisky para
ahogarse mientras reclama a los gritos ser salvada así
planea un suicidio mas sofisticado para mañana?!
¡¿ La mina está loca, esta Lalo, está pirucha??!
No hay retórica aplicable a estas preguntas, usted leerá
ambigüedades que riman con verdades, pero Proietto, no le permitirá usar la
lógica sin que usted invierta en asombro, desdén, terror o carcajadas.
Como se puede observar nada coincide con nada, usté lea sin
cristalizarse en la página y la curiosidad será saciada, dele.
Eso sí ¿Honrarías a esta madre?¡¡!!
Se suplica tener en cuenta que no es la suya, la autora de
este relato aplica un realismo desmadrado y al mismo tiempo logra acordes
memorables.
Queden tranquilos, el final es abierto, los recursos de esta
“mami” tienen sustento para rato.
Digo que lo rico es lo distinto, lo lineal de pronto
desaparece y te encontrás con un “Viste, yo te lo dije" y se lo dice a
quien lee. Entonces, tenés que tomar partido de esa prosa que se propasa y te
zarandea el brazo.
En lo personal adoré las aristas y limaduras de este texto,
jugué a las payanas con Ingrid y me azoró esa justeza del lenguaje.
No sé porqué cuento estas cosas, no quiero parar el mundo
para que usted lo lea, pero sepa, con respeto, que todas las pinturas que
encuentre en sus páginas están hechas a mano.
Honrarás a tu madre y saludando en el atrio.
Por Graciela González Paz
![]() |
| Ediciones del Dock, 2017. |
Dos poemas de Hay tierra bajo mis pies
Tal vez
era mejor ser un iceberg
mostrar sólo una parte
no dejar que ningún viento me arrase
en plena armonía
con las aguas y las aves
hoy prefiero
ser el Titanic
un gigante que quebró
y demostró ser vulnerable,
sumergida en el océano
permito que ingresen
dentro de mí
algas, peces y tiburones.
***
Cuando un trozo de mar
azul se deshace entre mis dedos
vuelve el agua a la espuma
blanca se funde entre la sal
el viento forma las olas
que explotan en mis piernas
de mis ojos brota agua salada
llueve en todo mi cuerpo
ya no hay camino
para salir de esta playa.
Cecilia Carballo.
![]() |
| El ojo de mármol, 2017. |
Terrores nocturnos - Paula Jiménez España
La luna se hacía doble en el reflejo
de la calle inundada, nosotras empujábamos
con rodillas y pies el agua adversa.
Marrón como un pantano
se llevaba las ramas, la hojarasca
y los cuerpitos tiesos de los sapos.
Qué difícil llegar a casa contra el río
improvisado por el temporal
gota por gota,
dos cuadras en su vientre de lluvia eran
un camino infinito
y la luna, un gran ojo.
Hermana, con el gesto inocente del amor
secaste mis mejillas esa noche
con palma empapadas.
de la calle inundada, nosotras empujábamos
con rodillas y pies el agua adversa.
Marrón como un pantano
se llevaba las ramas, la hojarasca
y los cuerpitos tiesos de los sapos.
Qué difícil llegar a casa contra el río
improvisado por el temporal
gota por gota,
dos cuadras en su vientre de lluvia eran
un camino infinito
y la luna, un gran ojo.
Hermana, con el gesto inocente del amor
secaste mis mejillas esa noche
con palma empapadas.
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| El ojo de mármol, 2017. |
miércoles, 19 de julio de 2017
En obra - Horacio Maez
Si estamos todos hacemos del almuerzo
un ida y vuelta de risas y cargadas,
pero hoy comemos solos con Dionisio
que me cuenta de sus hijas y yo,
de las ganas de hacerme mi casa
y él, del tiempo que le llevó
armar la suya.
Así se nos va la hora hasta que un bondi
para en la vereda de enfrente
y Dionisio lo mira
con sus ojos negros iluminados:
“lindo para hacer una rodante”,
hace una pausa, se le cuela una sonrisa
y sigue: “en el fondo va la cama,
más adelante una mesa con sus sillas…”
ahí lo interrumpo:
“con algo para escuchar música”
y riéndose dice:
“después que llueva nomás”.
Nunca supe por qué
le dicen Coco al Marce,
desconoce el silencio
y siempre está cantando.
Hay momentos
en que te baila con la cuchara
imitando a la Mona
y no podés parar de reírte.
Pero el show
es cuando se pone a cantar boleros
entre mazazos te manda un estribillo
y si se copa
agarra la escoba de micrófono,
ahí sí,
hay que pararlo.
Horacio Maez, En obra - diario del oficio, El ojo de mármol, 2017.
viernes, 14 de julio de 2017
Denise Levertov
Se ha ido
Cuando el cuerpo me abandona
me hace sentir sola.
Tengo
ojos, oídos,
nariz y boca
y eso es todo.
Ojos
siguen viendo
el azul pluma del
cielo frío,
boca ingiere
sopa caliente,
nariz
huele la escarcha,
oídos oyen todo, todos
los ruidos y ausencias,
pero cuerpo
se va no sé adónde
y es de una soledad
ir a la deriva
sobre el espacio que
llena cuando está aquí.
lunes, 10 de julio de 2017
Un arte callado - Giannuzzi
Nuestros pies perfeccionan
el arte de entrelazar los dedos.
Unidas en la almohada
nuestras cabezas apuestan
a una boda perpetua.
Expatriados,
cerradas las puertas y las ventanas,
abrazados al desnudo oponemos
una ideología de lo callado
a la manera en que marcha el mundo
según la pantalla de la televisión.
martes, 4 de julio de 2017
jueves, 1 de junio de 2017
Un poema para Milagro por Carlos Aldazábal
Semillas
Cielo arriba de Jujuy
camino a la puna
veo las casas con la cara del Che
y pienso, “esto no van a perdonarlo”,
no van a perdonar la palabra "Tupac"
ni el milagro de un verano fresco bajo el sol, en lo alto.
Pienso en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.
Cuatro puntos cardinales para los caballos,
cuerpo desmembrado en semilla,
milagro destinado a nacer en Nazareno, en La Quiaca,
en Perico, en Ledesma, en los tomates secos,
en la caña de azúcar, en la naranja dulce de la siesta.
Cuatro puntos cardinales, cuatro caballos ciegos
y los mismos verdugos,
los de quinientos días bajo el cielo en lo alto,
desmembrando La Higuera y sus retoños,
Güemes en Higuerillas desangrándose entero,
Juana Azurduy en la voz de Mercedes,
Violeta Parra con su sol quemando siempre arriba
y las manos de Jara, y la sangre jujeña del éxodo viviente.
Desde la ruta veo las casas con la cara del Che.
Y sé que venceremos.
Que nacerán mil flores de la misma semilla
aunque bramen caballos,
aunque quinientos días,
aunque el sol en lo alto del Alto Comedero
diga que estamos solos.
Cielo arriba de Jujuy
camino a la puna, camino a Nazareno,
el Che me sonríe, iluminado, por un farol de noche.
(Carlos J. Aldazábal, 30 de mayo de 2017, a 500 días de Milagro en prisión)
Cielo arriba de Jujuy
camino a la puna
veo las casas con la cara del Che
y pienso, “esto no van a perdonarlo”,
no van a perdonar la palabra "Tupac"
ni el milagro de un verano fresco bajo el sol, en lo alto.
Pienso en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.
Cuatro puntos cardinales para los caballos,
cuerpo desmembrado en semilla,
milagro destinado a nacer en Nazareno, en La Quiaca,
en Perico, en Ledesma, en los tomates secos,
en la caña de azúcar, en la naranja dulce de la siesta.
Cuatro puntos cardinales, cuatro caballos ciegos
y los mismos verdugos,
los de quinientos días bajo el cielo en lo alto,
desmembrando La Higuera y sus retoños,
Güemes en Higuerillas desangrándose entero,
Juana Azurduy en la voz de Mercedes,
Violeta Parra con su sol quemando siempre arriba
y las manos de Jara, y la sangre jujeña del éxodo viviente.
Desde la ruta veo las casas con la cara del Che.
Y sé que venceremos.
Que nacerán mil flores de la misma semilla
aunque bramen caballos,
aunque quinientos días,
aunque el sol en lo alto del Alto Comedero
diga que estamos solos.
Cielo arriba de Jujuy
camino a la puna, camino a Nazareno,
el Che me sonríe, iluminado, por un farol de noche.
(Carlos J. Aldazábal, 30 de mayo de 2017, a 500 días de Milagro en prisión)
viernes, 7 de abril de 2017
Soltería - Szpunberg
Te inventas amores al espejo,
todas las mañanas a las nueve
abres el sobre vacío
que te pasa el amor bajo la puerta,
después te sientas y te quedas,
haces barquitos de papel con el silencio
y los dejas navegar sobre la mesa.
Te pintas las uñas,
ensayas la calle caminando por las piezas
pero nunca el corazón se te subió a la boca
ni te atreviste a terminar de deshacer toda la cama.
Conoces la vida de oído y se te olvidó la letra,
te sabes de memoria en blanco y negro
el próximo capítulo, el que quedó en veremos,
de la más brutal y apasionante fotonovela.
martes, 21 de marzo de 2017
No hay nadie - Joaquín Giannuzzi
Celebro esta confusión al salir del sueño,
pálida escarcha en el vidrio,
cuando el calor interno, todavía,
elabora en mi cabeza un campo discontinuo
de lenguaje en preparación:
minutos antes
del agua fría y de mi entrada
al orden que juntará los fragmentos,
en cuanto suene el golpe
de la primera puerta en el edificio,
el grito del teléfono
y la radio anunciando una temperatura
de dos grados bajo cero en la ciudad
y, lo que es peor,
que se ha lanzado una llamada al espacio exterior
y nadie ha respondido todavía.
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Beatriz Vignoli: Tálamo, premio nacional de poesía
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