En la boca del amor
¿Dónde estás hornerito color naranja
de Santa Caterina bello a no poder más?
¿volando estás o buscando las borlitas
de barro para hacer tu nido mientras riego
llena de felicidad aquí en el pueblo
de Zavalla adonde he venido por banderas
que desconozco y reconozco en vos, pajarito,
con tu casa en lo alto de la torre de luz
casadito de por vida y con hijos hermosos
que volarán hacia otro palo cerca de aquí
en Brasil o en Argentina, o en toda Sudamérica
haciendo nido como ahora lo hago yo?
¿para cantar a dúo con tu pareja
chiquito mío, para cantar nomás en el
firmamento ha sido que tu vida se junta
con la nuestra de ojos marrones y mansos
como son los de Belkis en la boca del amor?
Y la poesía atrás
Un bichito negro entró por la puerta
y creyéndolo un cascarudo le tiré
la toalla para sacarlo, entonces
empezó a gritar: cuik cuik violentamente
hasta que lo solté afuera, dice
la tía Porota asombradísima
de que el bicho hablara, y tan fuerte!
me dice mientras ríe contándome
el suceso del día y vuelve a contármelo
después agregando detalles: nunca
oí a un bicho quejarse, cuik cuik
como si me pidiera que lo dejara
ir, nunca en mis ochenta y eso que estoy
un poco sorda, me decía, con la
risa abierta ante el misterio sin igual
la tía más querida en este pueblo
de Zavalla, que me llamó a las ocho
para tomar juntitas unos mates
y contarme al final del día esta
historia fenomenal, cuik cuik gritaba
el bicho hablando con la tía, porque
sabía ella lo escuchaba, y la poesía
atrás.
Fuerte como la muerte es el amor, Diana Bellessi, Adriana Hidalgo editora, 2018.
Un verso puede ser el mejor mantra/ que repetís como una plegaria/ cuando la poesía pasa.
martes, 18 de septiembre de 2018
miércoles, 6 de junio de 2018
Geología de Claudia Masin
De pequeña
probablemente pensara que la geología
era la ciencia que enseñaba a vivir en la tierra.
Geo, tierra, logía, ciencia. Era razonable,
y desde entonces Yo voy a ser geóloga
cuando sea grande, informaba,
como quien dice voy a averiguar sola
lo que nadie me sabe contar,
voy a clasificar todos los géneros
de dolor que conozco como si fueran piedras.
-Tal vez en los manuales -me decía-
entre fallas y estalactitas aparezca en una foto
yo con mi disfraz de explorador
y en una nota al pie, esta descripción:
nena de piedra hallada en una cueva
muy al norte, casi escondida,
el cuerpo cubierto de palabras talladas,
por el tiempo transcurrido, incomprensibles.
probablemente pensara que la geología
era la ciencia que enseñaba a vivir en la tierra.
Geo, tierra, logía, ciencia. Era razonable,
y desde entonces Yo voy a ser geóloga
cuando sea grande, informaba,
como quien dice voy a averiguar sola
lo que nadie me sabe contar,
voy a clasificar todos los géneros
de dolor que conozco como si fueran piedras.
-Tal vez en los manuales -me decía-
entre fallas y estalactitas aparezca en una foto
yo con mi disfraz de explorador
y en una nota al pie, esta descripción:
nena de piedra hallada en una cueva
muy al norte, casi escondida,
el cuerpo cubierto de palabras talladas,
por el tiempo transcurrido, incomprensibles.
jueves, 18 de enero de 2018
El verde - Alicia Genovese
Amanece con lluvia
los primeros sonidos de la casa
son los crujidos de la madera
y su perfume, el primer olor;
hay árboles aunque aún no estén
abiertas las ventanas
Cualquier gajo brota
bajo este régimen de mareas
y humedad persistentes:
un fresno
macheteado
casi al ras del suelo
ha vuelto a crecer;
una rama de álamo usada
como estaca para colgar
una boya, se reabre en hojas,
vuelve a ser un álamo;
un sauce caído
hizo otra raíz con su tronco
y convierte la entrada
en un arco de sauce
El desmonte es continuo:
zumbidos de machete,
la sierra que resuena
desde lejos
y sin claros
ni camino de sirgas
el escondido territorio
salvaje reaparece:
brotes dormidos
de malezas y enramadas,
un secreto
de semillas al calor;
las crecidas, las lluvias
el agua socavante de las islas
al verde, lo devuelven
miércoles, 6 de diciembre de 2017
El aire no vuelve solo de Beatríz Massuco por Ingrid Proietto
“Abrir
la grieta y dejar escurrir la palabra”
Les comparto el
texto que escribió Ingrid Proietto sobre el libro El aire no vuelve solo de Beatríz Massuco (Discreta Dorotea, 2017).
Durante
estos días, mientras pensaba qué decir sobre este libro precioso de Beatriz, también
se me dio por pensar, un poco por qué es diciembre y otro poco porque la
coyuntura no da respiro, en lo
duro que fue este año. Lo difícil
y, sobre todo, doloroso. Digo desde lo colectivo. Después, cada uno podrá
sumarle lo individual o aquello que sabemos le va pasando a
amigos y compañeros que se van quedando sin resto. A partir de eso me di cuenta de que casi las únicas alegrías del 2017, que ni siquiera da para ansiar que se vaya porque sabemos que el 2018 será peor, tuvieron que ver con libros, con
presentaciones, con poemas, cuentos, pequeños grandes libros. Entonces, que Beatriz haya querido que yo presente
su libro me llenó de felicidad,
de esa felicidad genuina, no la que se compra en píldoras en cualquier Farmacity.
Otra
cosa que pensé, y no vayan a
creer que pensé mucho más (no me gustaría generar falsas expectativas) es que en otras oportunidades (como 1133) en las que tuve la
responsabilidad de presentar libros tenía para leer sus contratapas. Algo desde donde agarrarme
para no sentirme a la deriva. Y recordé que muchas veces en reseñas y textos de
presentaciones se cita algo dicho en la contratapa del libro en cuestión (siempre quise
decir en público el libro en cuestión). Como si se retomara alguna mirada o en algún momento se pudiera
hacer pie en aquello que ya enunció otro. Bueno, eso, en este caso, no pudo ser porque la
contratapa también la escribí yo. Así que decidí ser tan inmensamente importante como para citarme a mí misma y reírme un rato largo de mis pequeñas desgracias cotidianas. Es por eso que tomé
el texto de la contratapa
para arrancar esta presentación.
Antes
de eso, una aclaración. Y es
que me gusta hablar de los libros desde lo que me provocan o significan. No
suelo ponerme a asociar con
autores o libros parecidos sino
contar lo qué me hizo sentir. Lo que me pasó con este librito todo el tiempo, y es algo que nunca antes me había sucedido, y
que tal vez no tenga la menor importancia, es que lo leí con mi propia voz. Necesitaba todo el tiempo ponerle mi voz. Que fuera mío. Apropiármelo. Al fin pude
reaccionar y disfrutar de la prosa de Beatriz. Relajarme en su voz. Y viajar.
Pero no como quien viaja en esos programas pedorros de minas que van de canje a París
y te muestran la moda desde
ahí cuando deberían ir a
Milán si quieren hacer moda de verdad. Viajar como volar. Como tele transportarse. Como visitar lugares desde la mirada precisa y
preciosa de otro que te
lleva de la mano. La fantasía de
pensar: un día yo quiero hacer este viaje y pasar por los mismos lugares, los
mismos sonidos, los mismos olores. Y
al rato decir: no sé si haría este viaje, no sé si podría atravesar tantos
puentes.
La
contratapa del libro de Beatríz dice (cito):
“El libro de Massuco es un puente. O dos. Un puñado
de encuentros. Retazos de esos encuentros. Lazos. Tropiezos. Espejos donde mirar y reflejarse, aquí y allá. En esos
puentes donde allá y acá pueden ser el mismo lugar. O no. ¿Dónde es acá? ¿Dónde
es allá? Paisajes. Viajes adentro de otros viajes. Amigas. Mujeres. Mujeres
libres y encerradas. Mujeres encerradas dentro de mujeres libres. Postales
sueltas. Fotos que atraviesan postales y las convierten en recuerdos de otros
viajes. Imágenes. Oportunidad de ser recuerdo antes de ser recuerdo. Palabras
que te abren la boca. Tejidos, entramados, rueda de sensaciones. Más puentes.
Invisibles, lejanos o al alcance de la mano.
Presencias.
Presencias que están llenas de ausencias. Gestos que buscan palabras. Cadenas, cuerdas:
resistencia. Instantes que tejen recuerdos que recuerdan miradas que vuelven a
propiciar encuentros”.
Fin
de la cita.
Todo
eso sucede a través del
libro que es un viaje compuesto por varios viajes llenos de luces y palabras de
colores. ¿Violeta? ¿Amarillo? ¿Verde? ¿Blanco?
“Abrir
la grieta y dejar escurrir la palabra”, dice Beatriz…. Y yo trato de absorber
cada una de esas palabras que salen porque no pueden más de seguir guardadas.
Me
maravillo con frases que podrían estar sueltas y me fascinaría leer igual. Y
que se las voy a leer sueltas así las unen ustedes después, luego
de comprar el libro, con su propia mirada.
“En
la improvisación se revela el
instante”
El
tiempo se detiene.
Palabras que te abren la boca.
Pequeños
hilitos de plata invisibles.
El
sol es fuego que cae.
Un
puntito en segmento astral.
También
resulta maravilloso ser observadora de un viaje donde las peleas podían ser
desde una discusión aguda sobre el matrimonio igualitario (¿sigue
o ya lo vetó el mejor equipo de los últimos cincuenta años) hasta un cable que no conecta la televisión en
el hotel de Khajuraho que podría ser el de Mar
del Plata o el de San Salvador
de Jujuy.
Levantarse
en Buenos Aires y atardecer en Dheli, en las brumas de Dheli. Todo en el mismo día. En el mismo
instante en que un puente te une con otro puente y otro más. Acostarse a
orillas del mar Arábigo y desayunar en Berazategui o Paraná. Despertar con ovejas en los sagrados campos sojeros de Zavalla y atardecer con las vacas sagradas de la India.
Una amiga y un tío que unen
adolescencia con la adultez que ya saluda a una vejez
que se despliega.
Viajar
en elefante o en subte. Atravesar el río Paraná o el
Ganges.
Un
libro lleno de preguntas:
¿Dónde están las mujeres en esos horizontes de
escasez, aquí y allá?
¿Cómo veré el cielo después de haber estado en
los dos lugares?
¿Quién tomó la hebra y tejió ese
encuentro único?
¿Cómo será luego, cuando la cotidianeidad porteña, aleje
los intensos días de este viaje? Repregunto:
¿Cuál viaje? ¿El
del Paraná, el de la India, el de Jujuy?
¿Los espacios y los tiempos giran y se
encuentran en las cartografías para abrirnos sendas en nuestra vejez?
¿Dónde habrán quedado nuestros
pasos, amiga? ¿Ante qué dolor habrán quedado
paralizados? ¿Dónde estarán mujeres y hombres con los que nos
hemos mirado, sonreído, hablado? ¿Cómo estarán esas miradas?
¿Cuántos
anhelos habremos compartido con aquellas mujeres encerradas que miraron desde
cada jali esas ventanas (son
ventanas que no dejan que las
mujeres sean vistas) de pequeños espacios marcados por los hombres? ¿Cuántas
seguirán encerradas todavía?
Ruedas
de sensaciones con formato libro. Personas que nos atraviesan por unos minutos y
nos iluminan caminitos para siempre. La
ventana que nos lleva a la
tenacidad de la vida.
Dice
la narradora que en la vida y en
la muerte hay algo ceremonial y colectivo, aunque sea efímero como un viaje. A eso me aferro con uñas y dientes,
con el libro de Beatríz bien cerquita para poder resistir dentro y fuera de la
literatura. Parece que termino hablando de mí, pero abro la
propuesta para que sean palabras que nos hagan hablar
y callar cuando sea preciso a todos y todas.
En
la página 71 Beatríz cita el grafitti que dice “Abrazame hasta que vuelva Cristina”.
Pero también recuerda cuerpos
y espejos rotos. Laberintos. Una juventud al acecho durante los años de
dictadura. Cristina ya volvió, sin embargo, la juventud vuelve a estar acechada. Cuando Beatríz me propuso que hiciera la contratapa de
este libro, Santiago Maldonado estaba vivo. Cuando me puse a escribir este texto ya
estaba muerto y, mientras lo terminaba, asesinaron por la espalda a Rafita. Los recuerdo ahora y tiendo otro puente
que espero sea corto. Para que del acecho solo nos queden los abrazos que
nos damos esperando que vuelva. Cristina o el país que vivimos durante doce años.
Cortes
de luz programados en Buenos Aires y en Nepal. Oscuridad aquí y allá. Pero siempre alguien que llega para alumbrar. Dice la narradora que durante los primeros meses después del 24 de marzo del 76 ella pedía que no
nos roben la alegría. Que no nos maten la ternura (lo cito de memoria, como me
viene a la cabeza en este momento). Y
ahora soy yo la que pide que tendamos muchos puentes para lograrlo. Que no nos
conviertan en ellos. Que sepamos insiliarnos y encontrarnos en los libros,
las miradas y el refugio del encuentro entre pares. Este
libro es eso: una hermosa manera de iniciar el viaje hacia la
resistencia.
La
Paz Arriba, Diciembre, 2017.
viernes, 1 de diciembre de 2017
La hija menor en Librería Hernández
martes, 28 de noviembre de 2017
Mundo - Susana Thénon
Este es el mundo en que vivimos
los mendigos buenos aires siglo veinte
junto al humo descalzo
flotando sin alas sobre los techos
efímeros como pastillas de chocolate
inútiles como pájaros huecos.
Estos son nuestros rostros que se caen a pedazos
mientras el sol emigra cansado de mirarnos
y el frío nos celebra con su fiesta de muerte.
Pero yo no quiero este sino de espantapájaros:
mi olfato busca afanoso el olor de la alegría
y mi piel se agranda cuando digo amor.
los mendigos buenos aires siglo veinte
junto al humo descalzo
flotando sin alas sobre los techos
efímeros como pastillas de chocolate
inútiles como pájaros huecos.
Estos son nuestros rostros que se caen a pedazos
mientras el sol emigra cansado de mirarnos
y el frío nos celebra con su fiesta de muerte.
Pero yo no quiero este sino de espantapájaros:
mi olfato busca afanoso el olor de la alegría
y mi piel se agranda cuando digo amor.
jueves, 23 de noviembre de 2017
Trasposiciones de Carlos Aldazábal
Entendemos que el hombre en la película
buscaba una mujer con la boca pintada.
Pero el mismo episodio, en nuestro caso, fue bastante
distinto.
Primero comenzaste con las uñas
y al llegar a los labios yo leía un poema,
disimulaba un poco.
En los cortos minutos de la escena en pantalla
atisbamos lo eterno:
la pregunta sobre cómo se volvió celuloide
la historia de ese hombre alucinado.
Y después ocurrió.
Imaginé violines
porque sonó un chirrido de metal sin aceite.
Y encontré una respuesta aproximada.
Esa respuesta dice
que la escena es la misma.
Aunque la duda insiste.
Fue por la música y la luz
que crecieron ahí, detrás del ascensor.
Habrá que ver el final,
cómo sigue la trama,
cómo vuelvo a existir sin tu perfume.
Del libro Camerata Carioca, el suri porfiado, 2017.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
La inquietud - Paula Jiménez España
Dice
cuando rebalsa el corazón
también estallan
palabras en la boca.
Un corazón inquieto
busca siempre
allá donde no encuentra.
Que las pasiones enturbian la razón
y el corazón
se pierde en pensamientos.
Es uno
y no intentes amaestrarlo,
conformar su apariencia.
Afuera es como adentro.
Que no lo calmes, dice,
ni lo ensucies
creyendo que es de otro.
Del libro, El corazón de los otros.
Paula Jiménez España. Nació en Buenos Aires en 1969. En poesía publicó Ser feliz en Baltimore (Nusud, 2001), Formas, libro y cd junto con la cantante Valeria Cini (Terraza, 2002), la casa en la avenida (Terraza, 2004), la mala vida (Bajo la Luna, 2007), Ni jota (Abeja Reina, 2008), Espacios naturales (Bajo la Luna, 2009), La vuelta (Simulcoop, 2013), Paisaje alrededor (Bajo la Luna, 2014), Canciones de amor (27 Pulqui / Vox, 2015), la antología personal El corazón de los otros (Tabaquería, 2015, México/ Tabaquería, 2016, Buenos Aires), Terrores nocturnos (El ojo del mármol, 2017) y las plaquetas Las cosechadoras de flores (La Mariposa y la Iguana, 2014), Nada llora (La mariposa y la iguana, 2015) y Tanka (Ritmo, UNAM, 2015, México). En prosa: Pollera pantalón / Cuentos de género (La Mariposa y la Iguana, 2012). En 2006 recibió el Premio Nacional de Literatura Tres de Febrero, en en 2007 el 2º Premio de relato corto LGBT de Hegoak (País Vasco), en 2008 el Primer Premio Fondo Nacional de las Artes y en 2015 un reconocimiento del Premio Nacional (Ministerio de cultura de la Nación). Fue traducida al italiano y al inglés y publicada en medios literarios nacionales e internacionales. Textos suyos integran numerosas antologías. Dicta talleres de escritura. Como periodista colabora desde 2008 con “Soy” y “Las 12”, suplementos del diario Página/12.
cuando rebalsa el corazón
también estallan
palabras en la boca.
Un corazón inquieto
busca siempre
allá donde no encuentra.
Que las pasiones enturbian la razón
y el corazón
se pierde en pensamientos.
Es uno
y no intentes amaestrarlo,
conformar su apariencia.
Afuera es como adentro.
Que no lo calmes, dice,
ni lo ensucies
creyendo que es de otro.
Del libro, El corazón de los otros.
Paula Jiménez España. Nació en Buenos Aires en 1969. En poesía publicó Ser feliz en Baltimore (Nusud, 2001), Formas, libro y cd junto con la cantante Valeria Cini (Terraza, 2002), la casa en la avenida (Terraza, 2004), la mala vida (Bajo la Luna, 2007), Ni jota (Abeja Reina, 2008), Espacios naturales (Bajo la Luna, 2009), La vuelta (Simulcoop, 2013), Paisaje alrededor (Bajo la Luna, 2014), Canciones de amor (27 Pulqui / Vox, 2015), la antología personal El corazón de los otros (Tabaquería, 2015, México/ Tabaquería, 2016, Buenos Aires), Terrores nocturnos (El ojo del mármol, 2017) y las plaquetas Las cosechadoras de flores (La Mariposa y la Iguana, 2014), Nada llora (La mariposa y la iguana, 2015) y Tanka (Ritmo, UNAM, 2015, México). En prosa: Pollera pantalón / Cuentos de género (La Mariposa y la Iguana, 2012). En 2006 recibió el Premio Nacional de Literatura Tres de Febrero, en en 2007 el 2º Premio de relato corto LGBT de Hegoak (País Vasco), en 2008 el Primer Premio Fondo Nacional de las Artes y en 2015 un reconocimiento del Premio Nacional (Ministerio de cultura de la Nación). Fue traducida al italiano y al inglés y publicada en medios literarios nacionales e internacionales. Textos suyos integran numerosas antologías. Dicta talleres de escritura. Como periodista colabora desde 2008 con “Soy” y “Las 12”, suplementos del diario Página/12.
viernes, 17 de noviembre de 2017
Este sábado 18 en la Molienda estaré con Carlos Aldazábal
Quien quiera oír que oiga
Desde las 19hs en La Molienda podrán escuchar a Carlos J.
Aldazábal entrevistar a la poeta, María Laura Decésare. Publicó los #libros:
"La letra muda" (2010), "Vida de gatos" (2015, reeditada) y
"Somos lo que damos" (2015), "La hija menor" colección Pez
Náufrago (2017); todos por ediciones del Dock.
La Molienda es el programa de radio del Espacio Literario
Juan L Ortiz. Sale todos los sábados de 19 a 20hs por LA TRIBU 88.7 FM Se puede
escuchar: http://fmlatribu.com/
Una hora de poesía y música
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Próximas presentaciones de Ediciones Del Dock
lunes 20 de noviembre
a las 19 hs
Se presentará el libro Digo Sur de Lydia Helander en La Paz
Arriba - Montevideo 421 - CABA
La presentación estará a cargo de María del Rosario Andrada.
La autora leerá poemas. Habrá venta, firma de ejemplares y
un brindis al final.
La entrada es libre y gratuita.
viernes 24 de
noviembre a las 19 hs
Se presentará el libro Circo Negro de Miriam Tai en Centro
Cultural Haroldo Conti - Av. del Libertador 8151
Se referirá a la obra Julian Axat.
La autora leerá poemas. Habrá venta, firma de ejemplares y
un brindis al final.
La entrada es libre y gratuita.
martes 12 de diciembre
a las 19 hs
Se presentará el libro ¿Verdad, Bonturo? de Cacho Veldevere
en La Paz Arriba - Montevideo 421 - CABA
Conversarán sobre el libro: Griselda García, Jorge Aulicino
e Ignacio Di Tullio.
Habrá venta, firma de ejemplares y un brindis al final.
La entrada es libre y gratuita.
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