jueves, 1 de junio de 2017

Un poema para Milagro por Carlos Aldazábal

Semillas

Cielo arriba de Jujuy

camino a la puna


veo las casas con la cara del Che

y pienso, “esto no van a perdonarlo”,

no van a perdonar la palabra "Tupac"

ni el milagro de un verano fresco bajo el sol, en lo alto.

Pienso en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.

Cuatro puntos cardinales para los caballos,

cuerpo desmembrado en semilla,

milagro destinado a nacer en Nazareno, en La Quiaca,

en Perico, en Ledesma, en los tomates secos,

en la caña de azúcar, en la naranja dulce de la siesta.

Cuatro puntos cardinales, cuatro caballos ciegos

y los mismos verdugos,

los de quinientos días bajo el cielo en lo alto,

desmembrando La Higuera y sus retoños,

Güemes en Higuerillas desangrándose entero,

Juana Azurduy en la voz de Mercedes,

Violeta Parra con su sol quemando siempre arriba

y las manos de Jara, y la sangre jujeña del éxodo viviente.



Desde la ruta veo las casas con la cara del Che.

Y sé que venceremos.

Que nacerán mil flores de la misma semilla

aunque bramen caballos,

aunque quinientos días,

aunque el sol en lo alto del Alto Comedero

diga que estamos solos.



Cielo arriba de Jujuy

camino a la puna
, camino a Nazareno,

el Che me sonríe, iluminado, por un farol de noche.



(Carlos J. Aldazábal, 30 de mayo de 2017, a 500 días de Milagro en prisión)




viernes, 7 de abril de 2017

Soltería - Szpunberg

Te inventas amores al espejo,
todas las mañanas a las nueve
abres el sobre vacío
que te pasa el amor bajo la puerta,
después te sientas y te quedas,
haces barquitos de papel con el silencio
y los dejas navegar sobre la mesa.
Te pintas las uñas,
ensayas la calle caminando por las piezas
pero nunca el corazón se te subió a la boca
ni te atreviste a terminar de deshacer toda la cama.
Conoces la vida de oído y se te olvidó la letra,
te sabes de memoria en blanco y negro
el próximo capítulo, el que quedó en veremos, 
de la más brutal y apasionante fotonovela.




martes, 21 de marzo de 2017

No hay nadie - Joaquín Giannuzzi

Celebro esta confusión al salir del sueño,
pálida escarcha en el vidrio,
cuando el calor interno, todavía,
elabora en mi cabeza un campo discontinuo
de lenguaje en preparación:
minutos antes
del agua fría y de mi entrada
al orden que juntará los fragmentos,
en cuanto suene el golpe
de la primera puerta en el edificio,
el grito del teléfono
y la radio anunciando una temperatura
de dos grados bajo cero en la ciudad
y, lo que es peor,
que se ha lanzado una llamada al espacio exterior 
y nadie ha respondido todavía.



jueves, 16 de marzo de 2017

(medianoche) Susana Thénon

Si alguna vez
las palabras callaran,
no todo estaría perdido.
Y si la voz muriera
y las manos tantearan como ciegas,
la oscuridad terrestre,
no todo estaría aún perdido.
Siempre habrá un vuelo,
un asombro de luces,
un instante sin muerte, 
un acto vivo.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Sueño - Pizarnik

Sueño

Estallará la isla del recuerdo
La vida será un acto de candor
Prisión
para los días sin retorno
Mañana
los monstruos del bosque destruirán la playa
sobre el vidrio del misterio
Mañana 
la carta desconocida encontrará las manos del alma

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Elogio de la dialéctica - Bertolt Brecht

La injusticia camina hoy con paso firme.
Los opresores se preparan para serlo durante diez mil años.
La violencia asegura: “Tal como está, seguirá todo”.
No suena otra voz que la voz de los dominadores
y en los mercados grita la explotación: “Ahora es cuando
               empiezo”.
Pero muchos de los oprimidos dicen ahora:
“Lo que queremos, nunca llegará”.

El que siga vivo, que no diga: ¡”nunca”!
Lo seguro no es seguro.
Tal como está, no seguirá todo.
Cuando hayan hablado los dominadores
hablarán los dominados.
¿Quién se atreve a decir: “nunca”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién depende que sea destruida? De nosotros también.
Quien haya sido derribado, ¡que se alce!  
Quien esté perdido, ¡que luche!
¿Cómo podrán detener a quien conoce su situación?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana 
y el nunca se convierte en “¡hoy mismo!”.



martes, 6 de diciembre de 2016

(a las cuatro de la mañana)

Hay horas del día en que siempre son las cuatro de la mañana:
hay días en que todas las horas son las cuatro de la mañana:
hay cuatro de la mañana que abarcan todo el día,
etc.
               Volvamos a empezar:
                                                           son
las cuatro de la mañana y estoy en pie como todos los días:
               voy
al baño, a la cocina: tomo agua: alguien habla, alguien
se ha olvidado las llaves,
oigo un bocinazo en la avenida: podría oír campanadas pero
               eso ya no sucede: en mi infancia
un reloj colgado en la pared daba cuatro campanadas: ¿cuándo
comencé a oír lo que a esta hora pasa? ¿siempre ha sido así?

A las cuatro de la mañana he oído música, motores, sirenas,
               peleas,
sin contar el zumbido interior, y no me quejo:
sobre algo
hay que saber todo
y yo sé todo sobre las cuatro de la mañana.

Bien o mal acompañado, aquí estoy conmigo 
hasta que se deshaga la reunión.

Santiago Sylvester, El que vuelve a ver, Ediciones del Dock, 2016.